La relación de pareja es un espacio anhelado, sin embargo, una vez estamos en éste comenzamos a sentir que no todo es color de rosa y el camino se va tornando difícil, no siempre tan glorioso y feliz.
¿Qué es lo que nos lleva a distanciarnos afectivamente? ¿Qué es lo que nos dificulta la comunicación? ¿Por qué, si es tanto el deseo de estar juntos, de construir una vida juntos, vamos sintiendo el camino cada vez más difícil y las críticas o el silencio pasan a ser el pan de cada día?
El espacio de pareja es un espacio que requiere de actitudes y conductas colaborativas, sin embargo, por mucho que intentemos actuar de manera co-constructiva vamos llegando, sin darnos cuenta, a un espacio competitivo en el cual prevalece quien tiene la razón. Cuando estamos en ese espacio, alguien tiene la razón y alguien cede. Es decir, estamos en un espacio altamente competitivo en el cual cada uno “lucha” por “salirse con la suya”. Es un espacio de combate más que un espacio de construcción, es un espacio de daño más que de amor. Entonces,
¿cuál es la explicación si tanto nos amamos?
Comprendiendo el problema.
No sabemos construir relaciones de pareja desde una actitud y conducta colaborativa. Socialmente tenemos pocas instancias que nos enseñen a trabajar, en relaciones colaborativas aceptando, además de manera respetuosa las diferencias. El espacio escolar se convierte en una carrera en el cual cada individuo se concentra en seguir una nota. Si luego recordamos lo que fue la relación de nuestros padres, pocos pueden decir que hubo una actitud de colaboración.
Entonces,
¿cómo podemos construir buenas relaciones de pareja si no contamos con las herramientas de base?
La sociedad nos prepara, principalmente, para defendernos, para separarnos, para protegernos del sexo opuesto. Frases como “no te dejes pasar a llevar”, “todos los hombres son iguales” “todas la mujeres son iguales”, “no tienes que dar tu brazo a torcer” “no dejes que arrasen contigo” “debes asegurarte porque en cualquier momento te dejan botada”. Todas estas frases no sólo dejan la sensación que la relación de pareja fuera un campo de batalla sino peor aún, nos llevan a vivir en un estado de alerta, bajo estrés y con la sensación que nuestra pareja no es alguien en quien podemos confiar. Movimientos sociales tales como el feminismo y machismo debilitan las posibilidades de buen entendimiento y armonía entre hombres y mujeres.
Cómo podría ser una espacio de pareja en armonía?
La relación de pareja debiera ser, por defecto, un espacio de desarrollo, de cuidado mutuo, de trabajo en equipo, de organización, de diálogo respetuoso, de confianza. ¡Cómo lograrlo? Son muchos los factores, pero algunos pasos claves nos ayudan a impulsar y mantener una mejor convivencia:
- La relación de pareja requiere de acuerdos sanos que contemplen las distintas miradas y formas de vida, en cosas simples y complejas. La validación mutua es la base del respeto
- Comprender y otorgar un valor a las diferencias que hay entre ambos.
- Construir hábitos comunes de vida, que sean gratos para ambos.
- Organizar la vida en base a las necesidades de ambos.
